El Ministerio de Sanidad ha advertido a las comunidades autónomas de que Italia ha retirado del mercado un fármaco para adelgazar al que se relaciona con la muerte de tres personas y que en España se comercializa desde abril de 2001 como Reductil.
Tres mujeres del norte de Italia han fallecido después de que sus médicos les recetaran ese medicamento que funciona como un inhibidor del hambre y cuyo principio activo es la sibutramina , lo que ha provocado el procesamiento de cinco facultativos, la inmovilización del fármaco y una psicosis ciudadana de alto voltaje con más de 4.000 llamadas telefónicas a los centros sanitarios transalpinos.
Fuentes de Sanidad aseguran que en España no se ha descrito ninguna muerte asociada a la sibutramina, pero confiesan que los fármacos que contienen esa sustancia han causado «algunos problemas y varias reacciones adversas» entre pacientes de aquí.
Aún se desconoce si el fármaco es el causante directo o indirecto de las víctimas, pero el Ministerio de Sanidad italiano lo ha retirado junto a otros derivados de la sibutramina (Ectiva y Reduxade).
Cinco médicos especializados en tratamientos antiobesidad están siendo investigados. Todos trabajaban en hospitales o clínicas privadas de Mantova (norte de Italia) y prescribieron sibutramina a una de las tres mujeres cuya muerte está asociada a dietas.
«Hemos suspendido la comercialización de los fármacos con sibutramina como medida cautelar y a la vista de sospechas.
La cuestión es saber si Reductil o Ectiva, autorizados en Italia también desde abril de 2001, han acelerado o provocado otras patologías, especialmente en el caso de los pacientes muy obesos.
La Sociedad Italiana de Cardiología sostiene que los tres casos mortales compartían un cuadro severo de enfermedades cardiovasculares y que, aunque «resulta prematuro» establecer relaciones directas, «es comprensible una suspensión cautelar del fármaco».
La lista negra comprende tres casos mortales en las últimas semanas una mujer de 28 años, otra de 40 y un tercera de 45 y otras 50 denuncias de pacientes que han precisado asistencia médica.La galería de efectos secundarios abarca desde problemas intestinales y cardiacos hasta desórdenes psíquicos más o menos potentes.
La sibutramina circula generosamente en las farmacias y en los centros de adelgazamiento italianos. Las multinacionales Abbot-Knoll, Bracco y Glaxo han vendido 70.000 cajitas en un año.
El Centro para la Lucha contra el Infarto recomienda un periodo de cautela con el fármaco, pero sospecha que los casos mortales y otros podrían haberse producido por un uso incorrecto. «Hay obesos que quieren perder mucho peso en poco tiempo. Abusan de los inhibidores del hambre, que son medicamentos sometidos a un control racional», dice el doctor Luigi Prati.
La sibutramina es incompatible con otras medicaciones concebidas para el adelgazamiento. Está desaconsejada en pacientes con problemas hepáticos, cardiovasculares o de hipertensión arterial.
El propio prospecto de Reductil enumera un rosario casi interminable de advertencias. Quien tome el fármaco deberá «modificar sus hábitos de vida, o sea, mantener la dieta y hacer ejercicio».
El medicamento está prohibido en casos de «obesidad por causas orgánicas, antecedentes de anorexia o bulimia, tics faciales, consumo reciente de antidepresivos, antipsicóticos o fármacos para trastornos del sueño, adicción al alcohol, drogas o medicamentos, menores de 18 años y mayores de 65».